Cómo se toma
Frío, en vaso pequeño. A partir de ahí, el limón es su mejor aliado.
Solo y muy frío
La forma clásica del ronmiel. Botella en la nevera y vaso pequeño. En frío el dulzor se contiene y aparecen las notas cítricas y balsámicas; del tiempo, se vuelve espeso y pesado.
Tampoco en el congelador: por debajo de cierta temperatura el aroma desaparece y queda solo la textura.
Con hielo y una rodaja de limón
La otra forma de siempre, y probablemente la mejor para quien lo prueba por primera vez. El cítrico corta el dulzor y alarga el trago, y el ronmiel combina especialmente bien con el limón.
Dos o tres piedras grandes, no hielo picado: se derrite más despacio y no lo agua.
En café
Un chorrito en el café solo, al estilo del carajillo. El amargo del café y el dulzor del ronmiel se equilibran bien, y es como se toma en muchas casas de las islas después de comer.
En la cocina
- Sobre helado de vainilla, igual que un licor de sobremesa.
- Para calar un bizcocho antes de montarlo.
- En una salsa para carne, donde la miel ayuda a glasear: funciona con cerdo y con pato.
- Con queso curado, como contrapunto dulce, igual que se haría con miel de palma.
Lo que no haría
- Usarlo como ron de combinado. Con cola o tónica no funciona: es dulce y de menos grado. Para eso está el ron de caña.
- Servirlo del tiempo. Es la forma más rápida de que parezca empalagoso.
- Guardarlo años abierto. No se estropea, pero el aroma se apaga.
Conservación. De pie, cerrado y sin luz directa. La nevera le va bien y además lo deja listo para servir, que es como se bebe.